Las figuras de cera iniciaron su matanza. La venganza contra su creador fue minuciosa y cruel. Tras embaucarlo la Venus desnuda con su explendido cuerpo, el sanguinario Barba roja lo colgó de los brazos y empezó cortandole los dedos de los pies; Poncio Pilatos le cortó una mano. La sangre brotaba cubriendo el suelo; los gritos desesperados del sentenciado de nada le servían. Poseidon se apiadó de él y le clavó el tridente en el corazón provocando su muerte inmediata. El museo de cera, cerró por la ausencia de las figuras y la muerte del artista.
«La reflexión es aquello que abre un camino al pensamiento, el pensamiento es el camino que conduce a la reflexión; aquel camino libre que resplandece entre luces y sombras: la vida». Derechos de autor protegidos por ©Cedro. Sus comentarios serán aceptados tras pasar la supervisión del autor. Gracias. Nuria de Espinosa
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domingo, 19 de diciembre de 2021
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