#Martesmge
Llegó silvando un martes y se marchó sin decir palabra un jueves después de la reunión de la comisión de economía. Sería un año de restricciones para los ciudadanos.
Las ayudas no llegarían. Las penurias caminarán entre las paredes de los más pobres.
#Martesmge
Llegó silvando un martes. Tosco y bravucón, su grosería y falta de respeto era causa de la mala vida por culpa del alcohol. Cuando llegaba a la taberna del tío Antonio; la gente se marchaba en pocos minutos. Maria, la camarera se enfadaba con el y terminaba echándole.
#Martesmge
Llegó silvando un martes y le pedí que me enseñase.
—Pon tu labio hacia atrás—dijo. Para silbar fuerte debes poner los labios y la lengua en posición correcta. Luego solas ajustando la mandíbula para encontrar el punto ideal y voalá.
—Mejor silvas tu y yo te escucho.
#Martesmge
Llegó silvando un martes con su aire chulesco, a la vez que daba vueltas a las llaves de su coche entre sus dedos. Sentí repugnancia. Era un egocéntrico que se creía el rey del mundo. Di la vuelta y lo dejé con su chulería, allí, plantado como lo que era; un imbecil.

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