Cada primero de mes, Noelia emprendía el duro camino del dolor y la tristeza. La mañana, fría como el hielo, no ayudaba a soportar tanto sufrimiento. La congoja era su única compañía hasta que llegaba a las puertas del recinto. Un pequeño grupo de personas, con el rostro de la tristeza, esperaban su turno en silencio. Puertas que se abrían; nombres que se mencionaban; el frio que traspasaba los huesos. Dos minutos de llanto, no había tiempo para más; y otra vez, un mes de espera he incertidumbre y un amargo silencio. |
«La reflexión es aquello que abre un camino al pensamiento, el pensamiento es el camino que conduce a la reflexión; aquel camino libre que resplandece entre luces y sombras: la vida». Derechos de autor protegidos por ©Cedro. Sus comentarios serán aceptados tras pasar la supervisión del autor. Gracias. Nuria de Espinosa
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miércoles, 7 de octubre de 2020
La voz amordazada
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La culpa
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