#ViernesNarrativo29
Los delfines del zoo, era lo que más me gustaba; el espectáculo al lanzar la pelota con la cola y encestarla en la canasta era fascinante. Comí unas Batatas fritas con kepchut y mayonesa, estaban buenísimas. El lince impresionaba pero es precioso... 1
Los elefantes, me impresionó ver su tamaño, pero sus enormes heces hacían mal olor. Después de camino a casa compré unos lápices de colores que necesitaba para un trabajo que tenia que enviar a Noruega, a ver si lograbamos el contrato para hacer la publicidad de esa empresa... 2
La empresa Noruega en concreto eran muy exigentes y el trabajo tenía que quedar impoluto. Estuve varios días con el dossier hasta terminarlo. Caí agotada en la cama. Por la mañana al despertar me encontré mareada y al levantarme vómité. Me pasó varias mañanas y fui al doctor... 3
Me quedé helada al oír el diagnóstico; embarazada. No fui capaz de asumir la noticia hasta que pasaron varios días. Me sentí hundida, un hijo y precisamente ahora que tan solo hacía un par de semanas que me había separado de Luis. Dudaba si decírselo, o no... 4
Que maldad tiene la vida. El motivo por el que dejamos nuestra relación fue que yo no quería tener hijos y Luis si. Pero el día que vino a recoger sus cosas, fui débil y hicimos el amor por última vez. Nos amabamos, pero la barrera del niño nos separó y ahora debía decírselo... 5...
Cuando hablé con Luis, se alegró tanto que me dejó sin palabras. Le dije:
—Y ahora que voy a hacer. Yo no quiero este niño, ni ningún otro. Me rogó que esperase aque el médico nos diera su opinión y después decidiremos.
Era martes cuando fuimos juntos al médico; nunca podré olvidar ese día, al escuchar al doctor que no había ningún problema para abortarlo. Allí, delante de la pantalla donde mi pequeño no dejaba de latir. Me negué en rotundo. Ni yo misma podía creer que me estaba pasando y como mi cuerpo cambiaba tan rápido. Estaba sensible, incluso necesitaba más cariño de lo habitual.
Luis se mudó de nuevo a casa; pero con la condición que sería sólo hasta el parto y luego marcharía.
El aceptó.
Llevabamos un par de meses viviendo de nuevo juntos, mi barriga ya se notaba y aquella mañana no sabría decir como sucedió. Me desperté convencida que jamás amaría a un hombre como amaba a Luis y que no podía perderlo. Había sido una egoísta.
Fui a su habitación y sin decir palabra me metí en su cama. El al darse cuenta me dijo:
—¿Estás segura que no te arrepentirás?
—Si—Contesté —nuestro hijo necesita a sus padres y además te amo más que nunca—y me abrazó y me besó como nunca había hecho y supe que su amor era tan fuerte como el mío.
Cuando nació Cecilia no pude ser más feliz. Entonces me di cuenta de cómo podemos ser tan banales pensando solo en nuestro trabajo y en vivir la vida sin pesar que nos perdemos lo más hermoso que tiene la vida; el nacimiento de un hijo.
Ahora estoy esperando nuestro 2 hijo, un niño al que llamaré Luis, un hombre que siempre me ha querido por encima de todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario