En el tiempo perecedero
mi negra melancolía lloró
por cansancio y añoranza
de quien la vida me dio...
Hoy, me refugio en mis letras
mis versos, prosa y poemas
son el desahogo de mi alma
que desgastada de amor habla...
En mis sueños mi pluma cansada
me decía que no cesará
erudita o no, siguiese mi ilusión...
Si las páginas veo blancas
recurro a mi corazón, que palpita
animado y escribe con devoción...
Este va a ser mi camino difícil o no, pero las letras me dan
vida y alimentan mi corazón...
Poeta y escritor, nunca dejes de
escribir, no hay mejor terapia que
tu pluma y compartir.
El cielo está rojizo, en el
crepúsculo...
Mi catarsis en mi corazón
y en mis venas el amor.
(Nuria)

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