Desde el tren, le envié un beso sabiendo que me esperaba al volver. La vida o el destino; decidió que no lo vería más y se lo llevó al valle del silencio donde no retornan jamás. Que efímero fue nuestro amor y que sola me dejó.
Dime luna; yo que di lo mejor de mí, y siento que mi amor no es recompensado. ¿Cuándo llegará ese amor que me bese para toda la eternidad? Sin exigencias ni reproches, solo deseo ser amada una vez más.
Dame amor, ese beso apasionado, que derrita mi cuerpo, sobre brasas de excitación, donde los cuerpos se fusionen los dos.
El dulce sabor de un beso y el escalofrío que sientes en el cuerpo.

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