#ViernesNarrativo18.
Desde el rincón del diablo pude divisar el humo con forma de círculos que subía hacia las nubes. Seguramente que los apaches avisaban de mi presencia...
Yo, que fui pionera en recorrer tierras tan inhóspitas cogí mi cámara de fotos y como si fuera una auténtica fotógrafa profesional, me dediqué a hacer algunas instantáneas con mi Polaroid...
¡Madre mía! Sin darme cuenta me quedé sin carretes. Era imperdonable, aún me quedaba por ver el desfiladero de Colorado que decían era precioso...
Volví al hotel y mandé un telegrama a papá, para avisarle que mi viaje quizás durase un poco más. Descansé y al día siguiente tras pagar la cuenta puse rumbo a Grecia...
Al llegar alquile un coche; tuve que dejar en depósito ochocientos euros. Atenas me parecía un museo al aire libre. Quería ver la fuente de Poseidon, Dios de los mares, ríos y océanos. Era preciosa, sin duda veneraban su nombre. Mereció la pena el viaje.

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