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jueves, 23 de abril de 2020

La vejez



Recuerdas madre, cuando de niña me cepillabas el pelo con una sonrisa en los labios?

Hoy, soy yo quien te peina, con el rostro marcado por la tristeza.
¿Recuerdas los paseos por el campo y como me cogías amapolas porque eran mis preferidas?

Hoy, soy yo quien te pasea en tu silla de ruedas y coge amapolas para ti.
Qué triste es la vida madre.
Yo, así en el olvido no quiero vivir.

©Nuria de Espinosa

martes, 7 de abril de 2020

Quisiera...





Al contrario de cuando el almendro florece
que su hermosura te invita a permanecer
bajo sus flores; me siento deshojada.

Es como si me hubiera caido en un pozo
tan profundo del que no puedo salir de la
oscuridad que penetra dentro de mí.

Quisiera correr tras la ilusión y no ser
como una cometa al viento que pierde
su fuerza y su voluntad.

Qué soberbia la vida; ella siempre es mejor
que tu, poniendo todo tipo de trampas, cada
una más difícil de superar.

Quisiera creer que hablandole al espejo no
me dolería el rostro y que aparecería tu
rostro sonriente detrás de mí, me tomarías
de la mano y volvería a ser feliz.

©Nuria de Espinosa

domingo, 27 de octubre de 2013

La Tumba Número 1920






Es un trayecto que se me hace eterno. El paisaje es desolador. A cada lado del camino lapidas y nombres desconocidos, otros no tanto. Cuando caminas por el sendero de la muerte, intentas evitar pensar que algún día, allí descansaras. Hay flores y fotos por todas partes, algunas rompen el alma, de personas jóvenes y niños, que se fueron demasiado pronto.
Sigo caminando y por fin llego a mi destino… lápida número, mil novecientos veinte; no lo puedo evitar, un escalofrió recorre todo mi cuerpo...
“Eras una gran persona, pienso” Mientras limpio, la puerta de cristal, que cierra su tumba. Y entonces hablo sola y le digo:
Hola papá, que frio y húmedo debes estar. Esta vez, tarde en venir a verte, no me lo tengas en cuenta, es el trabajo que me ocupa casi todo mi tiempo.
Sí, lo sé, siempre estuviste orgulloso de mí, pero te fuiste ¡tan pronto! la vida es tan injusta a veces. Bueno papa, ya te deje todo limpito y como siempre, cumplo tu deseo. Te dejo rosas rojas, para que alegren tu descanso, ¡te hecho tanto de menos!, te quiero papá… Volveré pronto te lo prometo… y girando sobre mis propios pasos me di media vuelta y me aleje de la tumba de mi padre.






Llegáis tarde y yo...

Post participante en varios retos  "Relatos de verano de Carme: mes de agosto. El banco mágico. Mural en Penelles - una fotografía de F...