Para este reto he rescatado estos rostros sin dominio, el dibujo del sello postal me parece muy significativo.
Aquí las fotos de mis nietos durante unos de sus días de divertimento.
Luego a divertirse
Más tarde visita turística mi nieta y nieto
Ya en casa, toca repasar los deberes, fue un fin día muy movido. Y por la mañana vuelta a empezar.
A mis nietos con amor.
Nietecillos del alma, luciérnagas mías,
os guardo en el musgo de mi memoria,
como un relicario de antiguas albricias
que canta bajito su propia historia.
Sois mis azahares en tardes dormidas,
mis alquimias de risa, mi néctar de calma;
vuestros abrazos —¡ay!— son golondrinas
que anidan sin miedo en mi vieja alma.
No hay en el mundo filigrana más pura
que vuestro balbuceo de cosas pequeñas,
ni centella más viva que esa ternura
con que me miráis… sin saber que me enseñas.
Sois mi estalactita de tiempo que cuelga,
mi bálsamo dulce, mi verbo sin prisa,
la brújula errante que siempre me encuentra
cuando me pierdo en alguna cornisa.
Y aunque un día —lejos— ya no esté en la estancia,
mi amor os seguirá, como un duende escondido,
pues está encuadernado en vuestra infancia
con hilo de estrellas y polvo florido.
Os quiero con todo lo que no se nombra,
con palabras viejas y nuevas auroras,
con cada latido que aún me asombra
y con la esperanza que nunca se evapora.

















