Suelo caminar despacio, y pensativa me pregunto en que estación he de bajar. En la estación de la soledad y la penumbra, o la del sol y su claridad.
Quisiera ser como el viento
Que sigiloso susurra
y no te logra alcanzar,
para alzarme al vuelo
de la quietud y la serenidad.
Los almendros florecen
Y en los campos las amapolas,
se balancean sin más,
acariciando los sentidos que te seducen, con su canto y su compás.
© Nuria de Espinosa
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