La
fresca brisa de la mañana, acariciaba mi rostro. Quería moverme, tenía que
moverme, pero algo me aferraba con fuerza a mi cama. Resignada suspiré. Miraba
atenta a través del cristal de mi ventana, pensando como el sol parecía
acercarse cada vez más. Suspiré de nuevo; de pronto un resplandor pareció
inundar la habitación y a continuación la oscuridad se adueñó de mi percepción
y la fiebre consiguió atraparme de nuevo en sus brazos, consiguiendo que me
olvidara de toda la tristeza que me rodeaba.
«La reflexión es aquello que abre un camino al pensamiento, el pensamiento es el camino que conduce a la reflexión; aquel camino libre que resplandece entre luces y sombras: la vida». Derechos de autor protegidos por ©Cedro. Sus comentarios serán aceptados tras pasar la supervisión del autor. Gracias. Nuria de Espinosa
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lunes, 5 de diciembre de 2016
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Una bala
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