sábado, 20 de septiembre de 2014

La musa



Mi paraíso camina en tu sol naciente,
sin ninfas, ni nadie que lo gobierne,
marcho en soledad  al amparo de la noche,
y solo una estrella en ella resplandece.

¿A quién buscas? ¿Qué soy, y por quién padeces?
Si no hilvano los sueños, mi  mundo perece,
toma mis manos y calma a este aspirante,
que añora tus ojos y el silencio que le precede.

Si el tiempo se escapa entre mis dedos,
seré vagabundo que vuele entre sueños,
suplicando tu aroma a los cuatro vientos,
vuelve pronto, que no, encuentro consuelo.

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