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jueves, 7 de junio de 2012

Un día que nunca debió ser normal

Llevaba años mirando hacia otro lado, esforzándome en fingir que todo era normal. Pronto se callaría y llegaría la calma de nuevo. Un episodio más, de un día más. Respiré profundamente. Sentí una retención de saliva en la boca y unas fuertes nauseas invadieron mi estomago. Cerré los ojos y me supliqué control. -¿Estás temblando de miedo?- Me gritó con una fulminante mirada, que provocó que temblara aún más. Con un Balbuceo agaché la cabeza sumisa y me limité a soportar el chaparrón que se avecinaba. Un instante después, se acercó a mí con una sonrisa irónica en el rostro. Sabía que si abría la boca seria aún peor. -Estúpida ignorante.-Gritó situando su nariz contra la mía, salpicándome en la cara con su apestosa saliva. Tuve suerte a pesar de que el golpe fue tan fuerte que caí de bruces contra la cama. El aire de la habitación estaba enrarecido, pero era mejor para mí no hacer ni un solo movimiento y esperar a que se le pasara la borrachera. No percibía ningún sonido, por lo que supuse que estaba a punto de recibir otro golpe. Me quedé aún más inmóvil contrayendo el cuerpo para resistirlo mejor. Pero inexplicablemente, se desplomó sobre la cama roncando como un lirón…