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lunes, 16 de abril de 2012

El dibujante de sueños

Se pasaba el día diseñando ilusiones en un burdo papel. Encerrado en su dominio, las paredes se alineaban en un recodo de su mente. Con apenas la luz de una lamparilla, y las persianas bajadas para impedir que penetrase la luz del sol, dibujaba paisajes artificiales vacios de toda expresión.

Las odiosas pantallas le habían postergado a un nivel inferior. Llevaba días sin salir de su habitáculo con los ojos doloridos por el cansancio.

El reciclaje publicitario se colaba en su mente, gritándole mensajes no aptos para el sueño diurno. No era de extrañar que el sistema enmudeciese, manipulando toda actividad social.

Sentía pánico a ser descubierto, y aún así, tenía curiosidad por saber que había al otro lado de sus visiones. No podía hacer más, que mantener las persianas bajadas y seguir construyendo sueños en un concilio eterno que coincidía con el pensamiento misterioso que manipulaba los sueños.


La ciudad vivía ausente de toda sospecha. Solo él podía construir los sueños, en un diseño básico de ilusiones y pensamientos.