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jueves, 22 de septiembre de 2011

EL ÚLTIMO RECUERDO

Los rayos de sol que se filtraban a través de la ventana de mi habitación, me despertaron. Me desperece con un enérgico bostezo. Al levantarme tenía la sensación que los pies me pesaban como el plomo y me dirigí al baño.
-¡Qué horror! -Grité, al verme el rostro en el espejo-.
-Parecía abstracto, desfigurado. ¿Sería culpa del cava, que bebí anoche? Me sentía mareada. No podía recordar gran cosa de la noche pasada. La fiesta de fin de curso se había postergado hasta entrada la madrugada y David…
-¡David! Dios mío…
Recordaba vagamente haber salido con David, a dar un paseo por el jardín. Huyendo del jolgorio de la fiesta y buscando un poco de intimidad.
-David llevaba dos copas de cava en la mano y me había ofrecido una. Pero me había negado alegando que si bebía cava en exceso podía llegarme ha aturdir. Pero David insistió…
-Venga mujer, la última y brindemos por los dos.
Iba recordándolo todo poco a poco. Como me fui mareando. Cuándo David me cogió en brazos llevándome al rincón más alejado del jardín. La manera en que me susurraba al oído y me decía que nunca olvidaría aquella noche. La forma en que empezó a acariciarme, a besarme. La suavidad de sus manos. El calor de sus labios. Estaba segura que había correspondido a sus caricias. Pero me fue invadiendo un extraño sopor y al final una larga oscuridad.
-¡Será miserable! Y lo peor… es que encima no me acuerdo… ¡maldita sea!
Me dejó caer sobre la cama, abatida. Pensando en silencio. Parecía que una insólita aura había invadido mi habitación. Y absorta en mis pensamientos, volví a quedarme dormida.